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El "Cano". Que la luz de la memoria no se apague

Alejandro Arturo Parada González, 22 años, casado, una hija. Miembro de las Juventudes socialistas. Fue detenido en su domicilio el 30 de julio de 1974 mediante un operativo de miembros de la DINA. Fue visto en los centros de detención de Londres 38 y Cuatro Alamos desde donde desaparece. Amanda González, lleva cuarenta y dos años buscando al “Cano”. En un primer momento recorrió hospitales, cárceles y la morgue. Después comenzó a gritar a los cuatro vientos que su hijo estaba desaparecido. Lleva cientos de marchas en el cuerpo, ha sido detenida muchas veces, llegó a los tribunales a exigir justicia. Le dijeron que el cuerpo de su hijo fue lanzado al mar mientras veía como los primeros militares condenados por crímenes ocurridos durante la dictadura entraban a Punta Peuco. Hoy, Alejandro, el “Cano”, es quien la acompaña a todos lados, el que le reconforta su ausencia, el que abraza su soledad llena de imágenes en la casa de La Reina donde cada 30 de julio Amanda enciende velas para indicarle el camino de regreso.

" Ese encuentro entre Alejandro y Ariel, fue su última actividad Partidaria.
Aquella madrugada fria del 30 de julio fue allanado con violencia nuestro hogar, mis últimos momentos con él aún permanecen grabados en mi mente. Mi guagüita se agitaba fuertemente en mi vientre, teníamos miedo, mucho miedo...
Suplicamos para que te dejaran vestir. Entraste al dormitorio, pálido, tembloroso, sangrando. Nuestras miradas se encontraron.
Como podría olvidar tus penetrantes ojos azules que expresaban los que tus labios no podían. Esos momentos se hicieron eternos , las metralletas apuntando, el temor a contradecirnos. Lograste vestirte. Camisa celeste, pantalón negro, zapatos café, dos chalecos y una chaqueta azul marino. Te sacaron a la calle, apenas pude corrí detrás de ti  y  logré verte, manos engrilladas, vista vendada subiendo a esa camioneta, Esa es mi última imagen que tengo de ti, han pasado 43 años sin saber que pasó contigo amado mío" .
NECESITO VERDAD Y JUSTICIA PLENA.
Nunca te olvidaré.

(Angélica Muñoz Catejo, esposa de Alejandro).

Fotografia: Fernando Lavoz

Placa con el nombre de Alejandro ubicada afuera de la casa de prisión, tortura y exterminio de Londres 38.

Fotografía con la imagen del "Cano" proyectada durante un homenaje realizado en agosto del 2014.

La silueta de Amanda, madre del "Cano", lleva cuarenta y tres años buscándolo. En un primer momento recorrió hospitales, cárceles y la morgue. Después comenzó a gritar a los cuatro vientos que su hijo estaba desaparecido. Le dijeron que el cuerpo de su hijo fue lanzado al mar mientras veía como los primeros militares condenados por crímenes ocurridos durante la dictadura entraban a Punta Peuco..

Fotografía familiar donde aparece el "Cano" junto a sus hermanos, el tiempo cuando "eran felices" como dice Amanda.

La pieza de Amanda está cubierta de afiches, fotografías y recuerdos relacionados con la defensa de los Derechos Humanos y la búsqueda del "Cano", es un lugar traslapado en el tiempo, en una dimensión llena de nostalgia, tristeza y dignidad.

El "Cano" tenía 22 años, estaba casado con Angélica que esperaba una hija, era miembro de las Juventudes socialistas, fue detenido en su domicilio el 30 de julio de 1974 mediante un operativo de miembros de la DINA. Estuvo en el centro de detención de Londres 38 y Cuatro Alamos desde donde desaparece definitivamente.

La imagen de Alejandro sobre una silla antes de comenzar un acto de homenaje realizado el 30 de julio del 2014.

Amanda avanza con la imagen de su hijo durante una marcha y vigilia realizada al cumplirse los 40 años de su desaparición.

Amanda con la imagen de Cano en su solapa y una vela encendida. Hoy, el “Cano” es quien la acompaña a todos lados, el que le reconforta su ausencia, el que abraza la soledad llena de imágenes en la casa de La Reina donde cada 30 de julio Amanda enciende velas para indicarle el camino de regreso.

Alejandro y Angélica por siempre. HISTORIA DE AMOR INCONCLUSA. " Aquella madrugada fria del 30 de julio fue allanado con violencia nuestro hogar, mis últimos momentos con él aún permanecen grabados en mi mente. Mi guagüita se agitaba fuertemente en mi vientre, teníamos miedo, mucho miedo... Suplicamos para que te dejaran vestir. Entraste al dormitorio, pálido, tembloroso, sangrando. Nuestras miradas se encontraron. Como podría olvidar tus penetrantes ojos azules que expresaban los que tus labios no podían".

(Angélica Muñoz)

El nieto de "Cano" coloca un clavel sobre su fotografía en el Museo de la Memoria

"Yo siempre te sueño que llegas corriendo te siento presente no importan los años te espero por siempre a través del tiempo anhelo apretarte muy fuerte en mi pecho con mis hijos, mis nietos, y un día, presuroso tocarás mi puerta arrancando el llanto y borrando el tiempo derribando el muro del oscuro silencio". Amanda González 1º/agosto/2015