La Guerra del PacÃfico
La Epopeya conocida como La Guerra del PacÃfico, es la única ocasión en que todo nuestro paÃs se ha unido en pos de un horizonte.
Cuando a principios de 1879 Bolivia rompe el tratado con Chile firmado algunos años atrás, el Gobierno chileno toma posesión del Puerto de Antofagasta, reivindicándolo.
Esta acción hace que se declare la guerra entre ambos paÃses, uniéndose al paÃs altiplánico el Perú, atado por un tratado secreto firmado en 1873.
La contienda se centró en un principio en el dominio del mar, con los Combates de Chipana, Punta Gruesa e Iquique, siendo esta última acción la que levantarÃa a la Nación en armas, gracias al HeroÃsmo de Arturo Prat y sus hombres.
El Huáscar comandado magistralmente por el Comandante peruano Miguel Grau, se paseaba por las costas sin poder ser derrotado por la escuadra chilena hasta el Combate Naval de Angamos, que marcarÃa el inicio de las campañas terrestres, sobre territorio peruano.
El Asalto a Piragua, Batalla de Dolores y la dolorosa batalla de Tarapacá se sucedieron para darle al paÃs el completo dominio del riquÃsimo territorio de Tarapacá, pero la contienda continuarÃa.
Vino la Campaña sobre Tacna y Arica. Duras batallas que costaron mucha sangre para los tres paÃses, pero la paz aun se veÃa lejana, lo que obligó al ejército chileno a expedicionar sobre Lima.
Dos años habÃan pasado cuando se produjeron las batallas de Chorrillos y Miraflores, abriendo las puertas de la capital peruana al ejército vencedor.
Es al finalizar la campaña de Lima cuando comienza lo más crudo de la contienda. La Campaña de la Sierra. Soledad, hambre, penuria y cansancio nacieron en nuestros Héroes quienes debieron soportar marchas y contramarchas interminables, ataques diarios de montoneras, un clima inhóspito y privaciones no solo de alimento sino de vestuario. Eran los Héroes Olvidados.
Tres años debieron pasar para vencer la resistencia del ejército del General peruano Andrés Avelino Cáceres en la Batalla de Huamachuco en el año de 1883. Un año después los soldados volvÃan a la Patria. La guerra habÃa terminado.
Mauricio Pelayo G.